Elaborado por el Área de Salud del IEIE

Desde 2013, las Naciones Unidas han celebrado el día Internacional de la Felicidad como reconocimiento del importante papel que desempeña la misma en la vida de las personas de todo el mundo.

En 2015, las Naciones Unidas lanzaron los 17 objetivos de Desarrollo Sostenible, que pretenden poner fin a la pobreza, reducir la desigualdad, y proteger nuestro planeta, tres aspectos primordiales que contribuyen a garantizar el bienestar y la felicidad.

La Asamblea General de la ONU decretó en la resolución 66/281 de 2012 que el 20 de marzo se celebrase el Día Internacional de La Felicidad.

 El objetivo es doble, por un lado que los gobiernos tomen medidas y por otro que los ciudadanos conozcan mejor la problemática y exijan a sus representantes que actúen.

Es una paradoja de la vida, que cuando estamos preparados para conmemorar  ese día, unos días antes la OMS nos ponga en alerta por una pandemia mundial, o que en  España  el 14 de marzo, el Gobierno español aprobase declarar el “estado de alarma” en todo el territorio nacional por un período de quince días, para afrontar la situación de emergencia sanitaria provocada por el coronavirus COVID-19 en España.

Todos los españoles estamos viviendo  las consecuencias que ha provocado en nuestras vidas y en toda la sociedad en general.

¿Qué es la felicidad?

Todos los seres humanos tenemos un objetivo común y es el de alcanzar un estado emocional positivo de bienestar y realización personal. Este estado emocional, influye en nuestras actitudes y en  el comportamiento de los individuos, y aparece como consecuencia de alcanzar nuestras metas, deseos y propósitos importantes en la vida de las personas.

Según Mario Alonso Puig, médico y conferenciante, habría que diferenciar entre felicidad y bienestar. Hay conceptos  como la seguridad, el estatus, o la pertenencia que forman parte del bienestar, pero no son felicidad. Él apunta a  que “los vacíos del ser no se rellenan con el tener”.

En estos días, bajo la declaración oficial de “Estado de Alarma” estamos viendo pruebas de ésto: hemos visto cómo una persona anciana, que estaba sola, confinada en su domicilio, como el resto, vivía esos momentos de felicidad, al ver cómo sus vecinos le regalaron una canción de cumpleaños.

En el estudio de Fernández-Berrocal, P. y Extremera, N. ( 2009 ) “La inteligencia emocional y el estudio de la felicidad”,  éstos explican que existen muchas respuestas a la pregunta de ¿qué es la felicidad?, sin llegar a ser ninguna definitiva.

Según la Psicología Positiva, la felicidad estaría formada por tres componentes claves:

  1. Experiencias de afecto positivo frecuentes (alegría, placer, amor)
  2. Experiencias de afecto negativo infrecuentes (tristeza, ansiedad, dolor)
  3. Altos niveles de satisfacción vital

En resumen:

  • Una persona a la que podríamos considerar feliz, tendría  numerosas experiencias positivas y escasas negativas, y además considera que posee una satisfacción global de su vida.
  • Como contrapunto, la infelicidad requiere componentes emocionales y cognitivos que pueden ser aprovechados por la persona, proporcionando recursos que favorezcan el afrontamiento y el crecimiento personal.

¿El ser humano es feliz?

La felicidad tiene un carácter  subjetivo. Tiene un significado emocional  individual para cada uno de nosotros, y la encontramos  según nuestra  escala de valores. 

En nuestro entorno y circunstancias actuales, tal vez han cambiado nuestros sentimientos de  competencia y autoeficacia ante la felicidad.

Hace unos días no pensábamos en hacer la compra a personas ancianas que conviven cerca de nosotros, y en cambio, a día de hoy, existe una multitud que se están ofreciendo para ello. Todos estamos percibiendo que somos solidarios dentro de la comunidad para ayudar y proporcionar bienestar (competencia de ayuda social).

Un factor históricamente relacionado con la felicidad ha sido el dinero, aunque hay estudios como el de Daniel Kahneman y Angus Deaton (de la Universidad de Princeton)(2003) o Kostadin Kushlev (2015), que evidencian que el aumento de sueldo en una familia no incrementa su felicidad, aunque si reduce la tristeza diaria.

Pero si acudimos a nuestra propia percepción en estos días, vemos que en estos momentos el dinero cobra menos importancia todavía, porque este nivel de importancia lo ocupa la salud y el estar cerca de nuestros seres queridos.

¿ La felicidad es continua?

La búsqueda de la felicidad continua ha sido algo que está en los escritos filosóficos desde tiempos inmemorables. Hoy en día sabemos que la felicidad no se mueve en ese continuo.

Podemos poner de ejemplo las personas que son agraciadas con premios importantes de lotería que al poco tiempo, vuelven a sus niveles de felicidad normales, eso es debido a la adaptación hedónica, sugiere que la alegría excesiva termina desvaneciéndose al poco tiempo. Además, las repeticiones acaban transformándose en rutinas.

En un mal día ¿cabe la felicidad?

Cuando tenemos un mal día, ¿se puede producir felicidad?

Para poder responder a ésto, tendríamos que definir previamente qué es “tener un mal día”. 

A veces tener un mal día es haber experimentado una situación que te ha provocado emociones desagradables y que has generalizado tanto, que sientes que el día ha sido malo, sin llegar a valorar lo que has sentido el resto del día.

Un día es lo suficientemente largo como para que puedan surgir situaciones que te generen diferentes emociones, y por qué no en algún momento, haya algo que te genere felicidad o tanto bienestar y satisfacción que digas ¡qué feliz soy!

Las emociones agradables son puntuales en muchas ocasiones y en estos casos el bienestar o la felicidad no son la excepción, pueden darse de manera puntual a lo largo de una situación desagradable o de un día que hemos considerado como malo.

¿La felicidad existe?

Según los últimos estudios al respecto, si bien la felicidad la consideramos como un objetivo cuyo logro es muy loable  conseguir, el problema está en que consideramos la felicidad como una mezcla de bienestar, satisfacción, plenitud y estar en calma.

Considerar alcanzar la felicidad manejando estas cuatro variables al mismo tiempo y en todas las áreas de tu vida desde el punto de vista práctico es objetivamente muy complicado ¿no te parece?

Quizás, sea más conveniente y fácil sentirse satisfecho, con un nivel alto de bienestar percibido y en paz o en calma con uno mismo y, por tanto, hablar de bienestar percibido más que de felicidad.

Y tú , a pesar de las circunstancias actuales ¿percibes que tienes motivos para declararte un poco feliz?

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REFERENCIAS

Kahneman, Daniel; Ed Diener (2003). Well-being: the foundations of hedonic psychology. Russell Sage Foundation.

Kostadin Kushlev, Elizabeth W. Dunn, Richard E. Lucas (2015). Higher Income Is Associated With Less Daily Sadness but not More Daily Happiness. https://doi.org/10.1177/1948550614568161